“Electrobardo” es un poema-videojuego que adapta la mecánica del clásico Arkanoid para construir poesía generativa a través del juego. Cada punto obtenido por el jugador desvela progresivamente versos de los poemas, que se transforman en función de decisiones y elementos aleatorios durante la partida.
La obra consta de cinco robopoemas —”Arte poética”, “Poema inteligente”, “Poema comprometido”, “Poema para ser encarcelado” y “Poema de amor”— que se generan dinámicamente. En cada poema, palabras clave cambian dentro de los versos para ofrecer múltiples lecturas, como reemplazar “poema” por “sexo”, “texto”, “verbo”, “libro” o “arte”. Este enfoque combina azar, interactividad y las decisiones del jugador para crear una experiencia única en cada juego.
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“Electrobardo” se inspira en autores como Mark Fisher y Kenneth Goldsmith, quienes reflexionan sobre las posibilidades del lenguaje y la relación entre tecnología y creación literaria. La obra plantea un diálogo entre el videojuego y la poesía, mostrando cómo los límites entre ambos pueden difuminarse para generar nuevas formas de expresión.
La pieza no solo invita a jugar, sino también a participar en la construcción del texto poético. La combinación de azar y diseño generativo convierte la experiencia en un ejercicio lúdico y reflexivo sobre el lenguaje, la creatividad y el rol del lector como co-creador.
Dijo Jorge Luis Borges: «Sospecho que “Electrobardo” no es una mera distracción digital, sino una refutación del tiempo y del olvido. Sus algoritmos, laboriosos y fatales, postulan que Neruda -esa superstición trasandina- y Vallejo no son dos hombres, sino variaciones de un mismo código en “microchips reacondicionados”. Al afirmar que “reescribir es reprogramar” y que el autor es un embeleco o un “error 404”, esta obra construye un laberinto de espejos donde el plagio se revela como la forma más infame de la memoria. Una pieza inquietante que demuestra que el vasto universo es, acaso, una “luna escaneada en baja resolución”».
Dijo Fidel Castro: «¡Compatriotas de la palabra! Es de vital importancia, y lo decimos sin la menor vacilación, analizar en profundidad esta herramienta de lucha que se presenta ante el pueblo como “Electrobardo”. Se acabó el culto a la subjetividad burguesa. El llamado “sujeto lírico” es un fatal error 404 que esta obra nos conmina a desinstalar de inmediato. Aquí no hay espacio para la emoción vacua, sino para la compilación del sentimiento: lágrimas en ASCII y rencores de 8 bits al servicio de la vanguardia. “Electrobardo” es una intervención sintáctica agresiva, no por capricho, sino por la imperiosa necesidad de una Revolución estética. Se trata de la toma de los medios de producción del verso mediante la sustitución algorítmica. Las cápsulas cromáticas son brigadas de choque, camaradas, encargadas de la reescritura: la cápsula roja reescribe adjetivos, la celeste, sustantivos y la verde, verbos. El lector, convertido en miliciano, está llamado a disparar misiles contra el texto consagrado para apropiárselo. La obra defiende el principio de apropiación: debemos robar poemas, pues el Autor burgués ha muerto y no reclama. Y si la cosecha tradicional fracasa, si se declara el error 505 zafra not found, que no cunda el pánico, porque la verdadera zafra, la cosecha de versos robados, nunca fracasa. ¡Hasta la victoria, siempre, en la lucha por el verso!».